Aunque la mayoría de los europeos acceden a Internet con regularidad y todas las cifras parecen indicar que la mayoría de los empleos requerirán competencias digitales en un futuro próximo, la realidad es que muchas personas aún no tienen las competencias digitales necesarias para hacer frente a estos cambios.
Tenemos que implicar a los adultos con bajo nivel educativo, con especial atención a los inmigrantes, los parados de larga duración y los mayores de 45 años, en actividades de aprendizaje permanente. Tenemos que animarles a que se incorporen y permanezcan en la educación de adultos para mejorar sus capacidades y competencias y permitirles así integrarse en el mercado laboral. Para ello, es necesario formar a los educadores y administradores de la educación para que les proporcionen entornos de aprendizaje más personalizados.